Fabula de la cigarra y la hormiga

En esta fabula infantil de Félix María Samaniego, aprenderemos de la hormiga que si durante los ratos de ocio no hacemos nada por asegurarnos el futuro, puede que en tiempos venideros no tengamos nada para llevarnos a la boca.

El cuento infantil de la hormiga y la cigarra forma parte de las fabulas de samaniego, escritor Alavés que vivió entre 1745 y 1801

 

Fabula de la cigarra y la hormiga

 

Cantando la cigarra
pasó el verano entero,
sin hacer provisiones
allá para el invierno;

los fríos la obligaron
a guardar el silencio
y a acogerse al abrigo
de su estrecho aposento.

Viose desproveída
del preciso sustento:
sin mosca, sin gusano,
sin trigo, sin centeno.

Habitaba la hormiga
allí tabique en medio,
y con mil expresiones
de atención y respeto

la dijo: «Doña Hormiga,
pues que en vuestros graneros
sobran las provisiones
para vuestro alimento,

prestad alguna cosa
con que viva este invierno
esta triste cigarra,
que, alegre en otro tiempo,

nunca conoció el daño,
nunca supo temerlo.
No dudéis en prestarme;
que fielmente prometo
pagaros con ganancias
por el nombre que tengo.»

La codiciosa hormiga
respondió con denuedo,
ocultando a la espalda
las llaves del granero:

«¡Yo prestar lo que gano
con un trabajo inmenso!
Dime, pues, holgazana,
¿qué has hecho en el buen tiempo?

-Yo, dijo la cigarra,
a todo pasajero
cantaba alegremente
sin cesar ni un momento.

-¡Hola!, ¿con que, cantabas
cuando yo andaba al remo?
Pues ahora, que yo como,
baila, pese a tu cuerpo.

  Félix María Samaniego

Por el 05-03-2013 Categoria: Fabulas de Samaniego, fabulas infantiles

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