Categoría: Fabulas de Esopo

Fabula de la víbora y la lima

En la fabula de Esopo llamada La víbora y la lima el fabulista nos cuenta la historia de una víbora que entro en un taller suplicándole a todas las herramientas allí presentes que le dieran cada una una cosa, todas las herramientas le dieron algo a excepción de la lima, la cual no le dio nada ya que esta herramienta nunca da, sino todo lo contrario quita.

La moraleja de esta fabula de Esopo es que al igual que le paso a la víbora, no puedes esperar obtener algo de quien a vivido a costa de quitarle a los demás.

Fabula de la víbora y la lima

Fabula de la cierva y la viña (Esopo)

Si bien hay muchas fabulas versionadas por otros fabulistas en esta ocasión te persentamos una fabula de Esopo llamada la fabula de la cierva y la viña, esta fabula que mas adelante de Esopo, de la cual creó su versión Félix María Samaniego nos habla de una cierva que se fue a refugiar detrás de un vid, de la cual sintió el irrefrenable impulso de comer mientras que esta le resguardaba, siendo gracias a ello descubierta pos sus cazadores y puerta por ello.

Fabula de la golondrina y el hijo pródigo (Esopo)

Hoy me gustaría contaros la fabula de Esopo llamada la golondrina y el hijo pródigo, en la que Esopo nos cuenta la historia de un hijo pródigo que vendió todas sus pertenencias quedando solo con una manta que vendió a la primera oportunidad que tuvo, equivocándose en la venta y culpando de ello a la golondrina que le había llevado a realizar la venta.

La moraleja que de esta fabula de Esopo se puede extraer es: Toma nota de si es la hora correcta antes de ejecutar una decisión. Una acción a destiempo puede ser una desastroza.

Fabula de la cabra y el cabrero (Esopo)


Hoy en fabulas infantiles os traemos una fabula de Esopo llamada la cabra y el cabrero
, en la que un cabrero daña si querer una cabra dándole con una piedra en un cuerno y partiendolo, por lo que le pide a la cabra que no le diga nada a el dueño del rebaño pero como bien advierte la cabra al cabrero, y de hay la moraleja, no se puede negar lo que está a la vista